En el sector de alimentación y bebidas, el agua representa hasta el 80% de los insumos y es fundamental para la seguridad alimentaria. Estos riesgos tan altos vienen acompañados de exigencias normativas cada vez mayores (HACCP, entre otras).
Lecturas manuales que consumen mucho tiempo
- Las lecturas obligatorias ocupan a sus equipos en tareas repetitivas. El resultado: los operadores pierden hasta 3 horas al día en lecturas, con el riesgo de errores incompatibles con certificaciones como IFS/BRC, entre otras.
Informes fragmentados
- Los requisitos CSRD y las solicitudes de informes no financieros exigen una vista consolidada del uso del agua. Pero entre distintos talleres y sitios multiproducto, compilar los datos toma semanas.
Objetivos ambiciosos, sin las herramientas para alcanzarlos
- Los grupos de alimentación y bebidas se fijan metas exigentes para cumplir con las expectativas de consumidores y distribuidores.
- Pero sin un seguimiento del consumo por línea de producción, es imposible identificar oportunidades de optimización o correlacionar el uso del agua con la producción.