Canteras, plantas de concreto, obras y demás actores de la construcción operan en un contexto de normativa cada vez más estricta y de creciente estrés hídrico. La gestión del agua es hoy, más que nunca, un tema estratégico para ellos, en el equilibrio entre rentabilidad y competitividad.
Seguimiento difícil de las captaciones de agua
- Las lecturas manuales de contadores consumen mucho tiempo y son propensas a errores: contadores inaccesibles, múltiples puntos de captación (pozos, redes temporales, cisternas), consolidación tediosa de datos... El resultado: una trazabilidad y fiabilidad (muy) limitadas.
Requisitos normativos cada vez mayores
- Los requisitos se multiplican: planes de gestión de sequía en caso de restricciones, cumplimiento de los umbrales de captación, informes CSRD... La consolidación manual —lenta y propensa a errores— lo expone a riesgos importantes.
Diferenciación competitiva en juego
- El desempeño hídrico se está convirtiendo en un criterio clave en licitaciones públicas y privadas: los clientes exigen garantías cuantificadas sobre el consumo de agua y su integración en los informes CSRD/ESG.
- Las empresas responsables ganan una ventaja competitiva, especialmente en proyectos HQE y BREEAM, donde el agua puede representar hasta el 10% de la calificación ambiental.