Un contador de agua industrial debe cubrir el rango de caudal adecuado, medir el consumo con precisión, resistir las condiciones de tu red y transmitir datos que realmente puedas usar. Nuestro módulo de telelectura conecta los contadores ya instalados en menos de 10 minutos, sin corte de agua ni parada de producción. Tus datos llegan cada 5 minutos y cualquier anomalía se detecta en menos de 30 minutos.
Si tu parque necesita completarse, Willie también suministra los contadores adecuados. Tu demo parte de tu parque de contadores, de tus usos y de las limitaciones de tus sitios.
La recomendación OIML R 49-1 define el contador de agua como el instrumento que mide de forma continua, memoriza e indica el volumen de agua que atraviesa su transductor de medida. Hay dos magnitudes que no conviene confundir: el caudal instantáneo (en m³/h), que indica lo que pasa en un momento dado, y el volumen totalizado (en m³), que indica lo que se ha consumido. El caudal sirve para controlar un proceso o vigilar una línea. El volumen sirve para seguir los consumos, repartir costes internamente y controlar la distribución.
La calidad de la medición depende del propio contador: su tecnología, su rango de caudal, sus condiciones de instalación y las características del líquido. El Willie Smart Meter no toca nada de eso. Añade la telelectura y la gestión a tu contador industrial existente, sin intervenir en su cuerpo de medida.
Un contador con salida de pulsos emite una señal por cada volumen que pasa: 1 L, 10 L o 100 L según el peso de pulso configurado en el aparato. El módulo Willie cuenta esos pulsos, les pone fecha y hora, los almacena y los transmite. El cuerpo del contador no se modifica.
En la instalación, comprobamos los puntos que hacen que un dato sea correcto o erróneo: la duración y el peso del pulso, el corte a bajo caudal, la detección de tubería vacía, el sentido del flujo, el ruido eléctrico en la línea de señal y la lógica de totalización.
Comprobación de compatibilidad: no necesitas anotar nada. Basta con una foto de cada contador: extraemos de ella la información necesaria y te confirmamos si es compatible.
El protocolo adecuado depende de la cobertura, de la configuración de tus edificios y de la distancia entre los puntos de medición. Willie realiza el estudio de cobertura y da prioridad al NB-IoT, fiable incluso en sótanos. LoRaWAN toma el relevo en emplazamientos extensos y el 4G sirve de respaldo. En cualquier caso, el módulo no depende de la red informática del sitio, así que no necesitas abrir un ticket a TI ni una nueva VLAN.
Algunos parques industriales también se comunican por M-Bus (a menudo escrito «m bus»). Si es tu caso, la auditoría técnica comprueba contador por contador cómo recuperar sus datos.
La cadena completa cabe en una línea: contador, pulsos, módulo, red IoT, plataforma, alerta, intervención, informe. En la plataforma, sigues las curvas de caudal y volumen, el histórico, la comparación multisitio, tus umbrales, las anomalías y la estimación de pérdidas.
El dato se vuelve útil cuando desencadena una acción: una búsqueda de fuga, la revisión de un equipo, un ajuste de producción, la corrección de un consumo excesivo. Cada decisión se basa entonces en los volúmenes realmente medidos.

de reducción media
de las extracciones de agua
la frecuencia de envío
de tus datos de medición
de instalación por contador,
sin parada de producción
Para una solución operativa en 14 días.
"En nuestras obras, cada m³ cuenta: con Willie, ahorramos 190 m³/día gracias a las alertas en tiempo real. La solución se ha vuelto indispensable para cumplir nuestros compromisos RSE."
Director de Explotación en una empresa líder del sector de la construcción
"Willie detectó una fuga invisible nada más instalarse, lo que permitió a nuestra fábrica reducir su consumo de agua un 18 % y ahorrar 65 000 euros el primer año, con una inversión amortizada en tres meses."
Director de fábrica de un gran grupo industrial
Hay muchos, pero seis familias cubren la mayoría de las necesidades. Los contadores mecánicos (chorro único, multichorro, Woltmann, volumétricos) siguen siendo robustos y económicos en agua limpia. Los electromagnéticos, sin piezas móviles, miden líquidos conductores, incluso cargados. Los contadores ultrasónicos, también sin piezas móviles, ofrecen una baja pérdida de carga y existen en versión clamp-on. Después vienen el Coriolis para procesos exigentes, el vórtex para fluidos limpios con caudal sostenido y los elementos de presión diferencial (diafragma, venturi), sencillos pero con más pérdida de carga.
Para la telelectura Willie, solo importa la salida: un contador equipado con salida de pulsos se conecta, sea cual sea su tecnología.
Depende del uso de la medición. Un contador de agua limpia utilizado para una medición regulada, como la facturación, está sujeto a la Directiva 2014/32/UE (anexo MI-001), que abarca los contadores de agua fría y caliente de uso residencial, comercial y de la industria ligera. La recomendación OIML R 49-1 y la norma ISO 4064 detallan sus requisitos metrológicos. Un instrumento de proceso, que sirve para gestionar una línea y no para facturar, suele quedar fuera de ese ámbito.
Sea cual sea tu caso, el módulo Willie se coloca por fuera del instrumento: los precintos y la conformidad metrológica permanecen intactos.
Parte del líquido, no del catálogo. El electromagnético exige un líquido conductor (el agua lo es, el agua desmineralizada mucho menos), pero tolera los sólidos en suspensión. Los ultrasónicos de tiempo de tránsito soportan mal las burbujas y las partículas y, como la turbina, necesitan tramos rectos aguas arriba y aguas abajo. La turbina es más barata de comprar, pero sus piezas móviles se desgastan y generan pérdida de carga. Quedan por valorar el rango de caudal, la precisión buscada, el mantenimiento y el presupuesto.
El contador electromagnético aplica la ley de Faraday: un campo magnético atraviesa la tubería y el agua en movimiento induce una tensión proporcional a su velocidad, que miden unos electrodos.
Sí, en dos de cada tres casos. Añadir un módulo de telelectura a un contador existente no toca la tubería: es la solución Willie. Un caudalímetro ultrasónico clamp-on también se fija por fuera del tubo. En cambio, instalar un nuevo aparato en línea obliga a cortar, vaciar e intervenir en las tuberías. La auditoría te indica cuál de los tres casos se aplica a cada punto de medición.
Depende de lo que quieras leer. La salida de pulsos totaliza un volumen: cada pulso vale 1 L, 10 L o 100 L, el formato natural para el seguimiento de consumos y la telelectura. La señal 4-20 mA transmite un valor instantáneo, el caudal, y es el formato habitual de un autómata (PLC) que regula un proceso. En cuanto a riesgos, un pulso mal configurado (peso de pulso erróneo, rebotes, ruido eléctrico) falsea la totalización, mientras que una señal 4-20 mA mal escalada falsea el caudal.
Para un contador de agua industrial, la telelectura Willie se basa en la salida de pulsos.
¡No por el diámetro de la tubería! Un contador se dimensiona según su rango de caudal real: caudal mínimo, permanente y máximo, y después presión, temperatura, pérdida de carga aceptable y condiciones de instalación. Sobredimensionado, cuenta de menos los caudales bajos, y por tanto las fugas. Infradimensionado, se desgasta rápido y frena el flujo. Las curvas de caudal que recoge Willie te dan precisamente el rango real que debes tener en cuenta antes de cualquier sustitución.
No hay una horquilla única. El coste depende del contador existente, de su tecnología, de su diámetro, de la precisión esperada, del número de puntos, de las posibles obras, de la comunicación y del software: un contador mecánico conectado con un módulo y un caudalímetro de proceso completo no tienen nada que ver. La buena noticia es que, en un parque existente, el módulo evita las obras, mientras que una telelectura tradicional cuesta de 300 a 500 € por punto de instalación. En una demo de 30 minutos, un experto de Willie presupuesta tu proyecto a partir de tu parque real.